Transgénicos Entre mitos y realidades

Una encuesta sobre alimentos transgénicos a la sociedad civil muestra que el supuesto debate sobre el uso de biotecnología acabó. La preocupación del consumidor está centrada en la calidad de los alimentos. Los agricultores se sienten respaldados.  transgenicos

Bolivia es uno de los países con mayor diversidad genética y cuenta con el repositorio vegetal más grande
del mundo, junto a México y otros. El Banco de Germoplasma atesora los genes de granos altoandinos, cereales y leguminosas, tubérculos y raíces, hortalizas, recursos forestales, frutales y pastos nativos. Para el Instituto Nacional de Innovación Agrícola y Forestal (Iniaf) esta es la garantía de la seguridad y soberanía alimentaria del país. La posición académica observa en esta un potencial para el desarrollo de biotecnología. Pero ¿qué es el germoplasma o recurso genético? Es el conjunto de genes que permitirá la reproducción a la descendencia de unas especies que pueden ser utilizados ahora o en el futuro para la agricultura o la alimentación. El componente de investigación abre paso al mejoramiento genético, incluso la biotecnología.
La reserva que tiene hoy Bolivia, 18 mil accesiones, representa generar un excedente para la exportación. El cómo alcanzar las metas es un dilema que pone a los productores contra la pared, pues pocas son las opciones de crecimiento con recursos limitados, desigualdad de condiciones y objeciones sobre el uso de biotecnología como herramienta para la producción de alimentos.
La petición de convocar al Consejo de Bioseguridad para activar la discusión sobre el uso de transgénicos no tuvo eco, defensores de la producción orgánica, los productos ‹naturales› y la salud -teóricamente amenazada por los productos elaborados con OGM- se flanquean en una negativa que, a decir de las instituciones productivas, son posiciones políticas que impiden avanzar.
Una encuesta nacional elaborada por Equipos Mori y presentada junto a representantes de la Cámara Agropecuaria del Oriente, la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y el Instituto
Boliviano de Comercio Exterior, da luces sobre el pensar de la población en torno a los alimentos transgénicos. El mayor porcentaje, 7 de cada 10 entrevistados se muestra a favor del uso de la biotecnología en el agro para producir más y mejores alimentos, siempre que haya respaldo científico de por medio.
Esta percepción hace inferir a los responsables de la encuesta que el debate por el uso de la biotecnología como herramienta para la producción de alimentos de buena calidad y a bajos precios en
Bolivia parece ir quedando en el pasado. La encuesta fue realizada en las ciudades del eje central, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz y tiene como base una muestra de 600 entrevistados con un margen de error de 3,99%. Según el líder de la CAO, Julio Roda la información emergente de la encuesta es un espaldarazo para el sector productivo. «El uso de semillas genéticamente mejoradas resistentes a plagas y al stress hídrico podrían no solo evitar un nuevo golpe económico contra un sector productivo que es vital en cualquier país, sino también, para evitar el desabastecimiento y el encarecimiento de los productos alimenticios, así como para evitar el tener que volver a importar alimentos, ya que esto implica un grave retroceso en la soberanía alimentaria».

Reinaldo Díaz, presidente de Anapo recuerda que el uso de la biotecnología en la soya, el único cultivo autorizado marcó un antes y un después en la producción y rendimientos, pues desde hace una década esta tecnología les permite sembrar más de un millón de hectáreas en dos campañas, un factor que ha permitido la sustitución de importaciones de aceites y grasas, además de generar recursos por la exportación de soya y derivados.
Las consultas formuladas a la ciudadanía van desde la preferencia a la hora de comprar alimentos, factores que inciden en su decisión, motivaciones sobre el término transgénico y su percepción sobre estos productos. «Acá se percibe un gran espacio para informar a la población sobre la biotecnología en general y los alimentos transgénicos en particular, dice José Luis Gálvez, presidente de Equipos Mori. «Por ejemplo, más del 50% de la población encuestada reconoce que ya consume alimentos transgénicos, aunque no los identifiquepese a su consumo tradicional, tal es el caso del trigo, siendo
que un 75% dijo no saber “que el trigo con el que se elabora el pan que consumimos es producto de mutagénesis”, llamando la atención que -una vez conocido este aspecto- el 60% dijo que -aun así- no dejará de consumir pan de trigo», apunta.

RESPONSABILIDAD CON TRANSGÉNICOS
Aunque no se desconoce las ventajas del uso de transgénicos en la producción de alimentos, hay posiciones que alertan sobre el uso responsable de semilla transgénica, es el caso del investigador e ingeniero agrónomo, Félix Guarachi, a propósito del uso de semilla de maíz transgénica, obviamente, no autorizada y que podría terminar afectando a la diversidad gramínea que atesora el país que cuenta con más de 70 razas de maíz nativo.