La producción de soya tiene seis pasos fundamentales.

La producción de soya involucra una serie de procedimientos que deben ser debidamente cumplidos durante los 100 días que dura el clico de este cultivo. El inversionista que pretende incursionar en esta actividad tiene que tomar seis pasos fundamentales que se resumen en: análisis de mercado, elección de suelo, elección de semilla, manejo, cosecha y acopio. Campo Agropecuario detalla cada uno de estos pasos.
El responsable del departamento técnico de la Fundación de Desarrollo Agrícola de Santa Cruz (Fundacruz), Mario Porcel, considera que una persona que desea incursionar en la producción de soya debe, primeramente, informarse y recibir asesoramiento de lo que implica esta actividad.
1.- ANÁLISIS DE MERCADO
Esta es la primera etapa. Antes de todo, el inversionista debe saber dónde vender su producto. Para ello debe saber que la soya se cotiza en base a precios internacionales, como el de Chicago, Estados Unidos, y Rosario, Argentina. Actualmente el precio oscila entre los 380 dólares por cada tonelada métrica. Sin embargo, Porcel indica que el productor puede buscar asesoramiento en instituciones como la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Fundacruz, y las distintas asociaciones de productores que están conformadas en los diferentes municipios.
Pero la comercialización de este grano no solamente implica buenos ingresos cuando es destinado al mercado internacional, puesto que, según este especialista, el precio actual en el mercado nacional ha tenido importantes incrementos. “Tenemos una gran ventaja porque el mercado interno de Bolivia ha crecido bastante y está interesante producir y vender; aquí estamos vendiendo a 310 dólares por tonelada”, agregó.

soya2.- ELECCIÓN DE SUELO
El segundo paso fundamental para la producción de soya tiene que ver con la elección de suelo adecuado. Este cultivo
requiere de un suelo no muy salino, ni muy pesado ni muy arcilloso, sino de textura franca. A decir de Porcel, el departamento de Santa Cruz cuenta con este tipo de suelos en las zonas Norte y Este, como ser en los municipios de Okinawa, Montero, Mineros, San Pedro, Yapacaní, San Julián, Pailón, Cuatro Cañadas y todas las localidades que se ubican a orillas del Río Grande.
No es recomendable incursionar en la producción de soya en zonas como la Chiquitania, puesto que las características de sus suelos no son aptas para este fin.
Según Mario Porcel, la soya puede cultivarse hasta en 2.500 metros sobre el nivel del mar, por lo que no habría inconvenientes para producir en zonas como los valles cruceños, pero, en este caso, la dificultad está en que se trata de un cultivo extensivo y las parcelas de los valles cruceños son pequeñas, por lo que el productor tendrá problemas en cuanto a la logística.
3.- ELECCIÓN DE SEMILLA
En el mercado local existen muchas variedades de soya, tanto de ciclo corto (90 días aproximadamente) y ciclo largo (entre 120 y 130 días). Las más comunes son tres: Munasqa, Tornado y SW-4863. Sin embargo, el productor debe elegir la semilla adecuada en base a las características de su suelo y la zona donde pretende cultivar.
A decir de Porcel, en la zona Este los recomendable es utilizar semillas de ciclo corto, puesto que allí las lluvias son marcadas entre los meses de noviembre y marzo, por lo que el agricultor no pude correr el riesgo de sembrar una variedad de 130 días puesto que le puede faltar agua cuando en la etapa de llenado de grano. En este caso, lo aconsejable es utilizar variedades de ciclo corto para que en aproximadamente 100 días la soya esté lista para cosechar.
Pero en la zona Norte, donde la humedad es más prolongada, el productor puede «jugar» con variedades de ciclo medio y ciclo largo, algo que se convierte en un beneficio puesto que las variedades de ciclo largo tiene mayores rendimiento. Pero, Porcel aclara que hay semillas que son muy rendidoras pero delicadas a la vez, por lo que el productor deberá invertir más recursos en agroquímicos.

soya-24.- MANEJO
Consiste en la contratación de una adecuada asistencia técnica durante todo el ciclo de la planta. Este es el momento cuando toman protagonismo las casas comerciales proveedoras de insumos como semillas, abonos, fungicidas, herbicidas y toda la maquinaria que se requiere para el manejo cultural, es decir, para proteger a la planta de insectos y enfermedades. Pero, hoy en día, dichas empresas proveen no solamente dichos insumos, sino también la asistencia técnica y la maquinaria, por lo que no es necesario que el productor invierta en activos fijos. No obstante, es importante que el productor cuente con un técnico que verifique de manera continua el desarrollo del cultivo.

Por ejemplo, para iniciar la siembra se debe realizar la desecación de malezas para que el campo quede limpio y listo para sembrar. Este trabajo, según el especialista de Fundacruz, tiene un costo aproximado de 7 dólares por hectárea. Posteriormente se realiza la siembra con otro tipo de maquinaria, en este caso, el costo es oscila entre 20 y 25 dólares por hectárea. Sin embargo, en las diferentes etapas de la planta es necesario realizar entre 8 y 10 ingresos para hacer aplicaciones de control de malezas e insectos.

5.- COSECHA
En esta etapa el agricultor sólo debe centrarse en la contratación de maquinaria para realizar la cosecha de la producción, para lo cual también hay ofertas de empresas que brindan este servicio. Los costos de alquiler de este tipo de maquinaria varían sobre todo en base a la época, por ejemplo, según Porcel, en la campaña de invierno, cuando no hay mucha demanda, el precio por hectárea cosechada es de 50 dólares, pero, en verano, cuando la producción en el departamento es mayor y hay más demanda de cosechadoras, el costo por hectárea asciende a 70 dólares.

soya-acopio6.- ACOPIO
El acopio del grano es la última parte del ciclo de producción. Para esto también es fundamental la contratación de empresas que prestan el servicio de transporte de grano desde los campos agrícolas hasta los centros de acopio, el cual ya debió ser elegido en el análisis de mercado que el productor hizo antes de iniciar la siembra.
Los rendimientos promedios para un productor pequeño, que no cuenta con todos los implementos, oscilan entre 2 y 2,2 toneladas por hectárea, mientras que los productores medianos y grandes alcanzan a cosechar entre 2,5 y 3 toneladas por hectárea.