El algodón (Gossypium hirsutum) originario en América tropical, Asia y África, es uno de los cultivos comerciales más importantes a escala mundial, tanto para los grandes productores algodoneros que utilizan tecnología de punta, como para los pequeños productores, la importancia económica del algodón es debido principalmente a su propia fibra siendo
este muy importante para el ser humano. El panorama nos indica que el consumo de algodón en todo el mundo se vio afectado por dos factores importantes. Por un lado, la caída en la producción disminuyó la oferta existente y por lo tanto incrementó los precios de la fibra, y por el otro
la contracción de la demanda en los países asiáticos, sumándole a todo esto, grandes cambios climáticos que fueron aconteciendo en las últimas décadas. Sin embargo sigue siendo un cultivo de importancia a nivel mundial, por su utilidad y excelente calidad.

Cultivo de Algodón

La planta de algodón posee un tallo erecto y con ramificación regularmente, existen dos tipos de ramas, las vegetativas y las fructíferas. Las hojas son pecioladas, de un color verde intenso, grandes y con los márgenes lobulados. Las flores del algodonero son grandes, solitarias y penduladas. El cáliz de la flor está protegido por tres brácteas. La corola está formada por un haz de estambres que rodean el pistilo, se trata de una planta autógama. El fruto es una cápsula en forma ovoide con un peso de 4 a 10 gramos, es de color verde durante su desarrollo y oscuro en el proceso de maduración. El cultivo del algodón es típico de las zonas cálidas. La germinación de la semilla se produce cuando se alcanza una temperatura no inferior a los 14 ºC, siendo el óptimo de germinación de 20ºC. para la floración se necesita una temperatura media de los 20 a 30ºC, para la maduración de la cápsula se necesita una temperatura de entre 27 y 30 ºC. La maduración inicia a los 100 días de la siembra y se caracteriza por la apertura de cápsulas, es decir, la aparición del algodón fuera de las bellotas, en forma de copos retenidos dentro de los carpelos. Esta etapa termina con la recolección. Después de la maduración del fruto se produce la dehiscencia, abriéndose la cápsula. La floración del algodonero es escalonada, por lo que la recolección es también escalonada. El algodón se cultiva en una amplia gama de suelos, pero los mejores resultados se obtienen en suelos aluviales, fértiles, arcillosos, bien drenados, profundos y pesados. Los subsuelos ácidos o densos limitan la penetración de raíces. El rango de pH aceptable es de 5,5 a 8 y el nivel óptimo es de 7 a 8. La planta de algodón tolera los suelos salinos. La propagación de la planta se realiza por semilla y su densidad de plantación varía entre 100.000 y 160.000 plantas por hectárea con técnicas de alta densidad, y entre 14.000 y 37.000 plantas por hectárea con técnicas de baja densidad.

Enfermedades

Las enfermedades más importantes del algodón son las producidas por hongos caídas de plántulas, y que se denomina Damping-off. La enfermedad más importante del algodón es sin duda el Verticilium Wilt, cuyo patógeno más abundante es el Verticilium Dahliae Otras enfermedades com Alternaria y Bronze Wilt generan también importantes problemas en amplias áreas.

El Algodón en el Mundo

En muchos países, el algodón es el cultivo más importante, no solo proporciona fibras para la industria textil, sino que también juega un papel importante dentro de la industria alimenticia, pues sus semillas tienen un alto contenido en aceites y proteínas. La producción de algodón emplea a unos 350 millones de personas (en el campo, en su transporte, en el desmotado, embalado, prensado, almacenamiento…). China consume el 40% de la producción mundial de algodón crudo y se cree que hay 35 millones de hectáreas sembradas en 60 países. Pese a que este cultivo en territorio nacional ha decrecido, su consumo se ha elevado puesto que más allá de utilizar al algodón en confección textil es muy utilizados por las empresas farmacéuticas quienes convierten toneladas de algodón en algodones de uso clínicos, demostrando variedades de uso para este gran cultivo milenario.

El Algodón en Bolivia

El auge del algodón en Bolivia se produjo durante la década de 1990, después de lo cual la producción se redujo de manera significativa, a pesar del aumento de los precios en el mercado mundial.
En el año 2017 se llevó a cabo un programa algodonero por parte de las autoridades nacionales con la misión técnica de implementación del proyecto +Algodón, que tenía el objetivo de contribuir al desarrollo sostenible del sector algodonero en beneficio de agricultores familiares comunitarios, indígenas, campesinos y productores de algodón, protagonistas centrales de la seguridad y soberanía alimentaria y nutricional en el país. El proyecto +Algodón Bolivia fue una iniciativa de Cooperación Sur-Sur Trilateral con la participación de la FAO, el Gobierno de Brasil, representado por la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC/MRE), y los ministerios de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT) y de Desarrollo Productivo y Economía Plural (MDPyEP).
Según estudios el estado de arte del sector algodonero en países del Mercosur y asociados, publicado por el proyecto +Algodón, el cultivo del algodón en Bolivia, también llamado tocuyo, se intensificó durante el siglo XVIII, durante la época colonial, especialmente en la región de Cochabamba.
Hoy en día, el algodón se cultiva principalmente en la zona de Santa Cruz de la Sierra, por pequeños y medianos productores, pero también por grandes empresas agroindustriales. El auge del cultivo de algodón en Bolivia se produjo durante la década de 1990, después de lo cual la producción se redujo de manera significativa, a pesar del aumento de los precios en el mercado mundial.

El Algodón en Santa Cruz

La Federación Departamental de productores de algodón ‘Fedepa’ es la institución que aglutina a los productores algodoneros en Santa Cruz y su presidente, Juan Campero, nos explica cómo este cultivo ancestral pasó de ser un cultivo líder a ser un cultivo con necesidades. Fedepa nació a la vida pública hace tres años luego de que Adepa, Asociación Departamental de Algodoneros cerrara sus puertas. Esta nueva federación es la casa de varias asociaciones convirtiéndose en federación. Actualmente hay alrededor de 60 productores asociados que cultivan 5.500 hectáreas las cuales están distribuidas en la zona de Pailón y Charagua. En el departamento cruceño tradicionalmente se daba inicio a la siembra desde el 15 de diciembre hasta el 15 de enero pero hoy debido al cambio climático la siembra se extiende hasta los meses de febrero y marzo, así lo explicó Quispe productor y presidente de Fedepa. El cultivo algonodero tiene una duración de 120 días
haciendo posible que aquellos que sembraron a finales del mes de diciembre inicien cosecha la primera quincena del mes de
mayo. Una semilla conocida y convencional es Aplan de origen americano
pero la más utilizada actualmente por los productores locales es Mandiyuti, que en idioma guaraní significa ‘algodón blanco’, una variedad proporcionada por el CIAT la cual ha traído buenos resultados para el sector, además de otras variedades de origen brasilero que utilizan algunos
productores. La mandiyuti pertenece a una línea avanzada de mejoramiento genético, su producto es un algodón de fibra larga, de
entre 29 y 31 milímetros de longitud, con 84% de homogeneidad, con alta resistencia y elasticidad requeridas por el mercado y adaptada a la zona de Pailón, la principal región productora de algodón en Bolivia. Es una variedad de ciclo intermedio, es decir con posibilidad de cosecha entre
135 y 145 días, con tolerancia a condiciones de sequía y reco- mendada para zonas con precipitaciones de entre 600 y 900 milímetros. Adicionalmente, la semilla es altamente tolerante a la sequía y resistente a condiciones de humedad y precipitación alta. Por cada hectárea de cultivo se recomienda entre 13 y 15 kilos de semillas y cada planta debe sembrarse de 90 centímetros a 1 metro de distancia haciendo un total de 3000 plantas por hectáreas. La cosecha convencional se hace a mano no obstante hoy en día hay máquinas, pero la mayoría de los productores siguen cosechando a mano.
Si la siembra es buena, se puede cosechar entre doce y treinta quintales
por hectárea eso quiere decir que se puede cosechar en el peor de los casos solo media tonelada y en el mejor de los casos tonelada y media.