Granjazul apuesta por la producción de surubí con una alimentación basada en el pez tilapia, una estrategia que implica importantes reducciones de costos para el productor. El asesoramiento para un adecuado manejo también forma parte de los servicios de esta empresa. La carne de surubí va adquiriendo año a año mayor protagonismo en el consumo de la población cruceña.

Los beneficios que implican la producción de surubí, al igual que su consumo, ha despertado el interés de Granjazul de incentivar a un correcto manejo para obtener resultados exitosos. La estrategia de esta empresa surge a partir de la alimentación del surubí en base al pez tilapia, cuya producción no implica mayores costos pero significa una importante alternativa para forraje.
Según Joel Vaca Díez, propietario de Granjazul, la producción de surubí en cautiverio es una buena alternativa para los piscicultores, sobre todo cuando el consumo de este pez va adquiriendo cada vez más protagonismo en las recetas gourmet, lo cual, lamentablemente, también implica una sobreexplotación a los peces que habitan en los ríos del país.

surubiPor esta razón, Granjazul optó por brindar asesoramiento para la producción de surubí alimentado en base a tilapia. En su oferta figuran peces de 4 a 6 meses de edad que ya están adiestrados para el consumo de tilapia, por lo que no hay riesgos de muerte cuando estén instalados en su nuevo cautiverio. En esta edad, el surubí habrá alcanzado unos 10 a 12 centímetros de longitud.
La producción de tilapia con fines de forraje, que también es ofertado por Granjazul, implica para el productor un promedio de 200 bolivianos por mes en cada 1.000 peces, ya que se trata de un animal altamente prolífero y que tiene la capacidad de vivir en ambientes densos. Por ejemplo, en un metro cuadro pueden habitar entre 25 a 50 tilapias.
Sin embargo, el surubí, en buenas condiciones alimenticias -en base a tilapia- puede llegar a obtener una ganancia de peso de hasta 2 kilogramos por año y, a diferencia del pacú, se convierte en una “alcancía de ahorro”, puesto que, en caso de que el productor no logre comercializarlos, continuará ganando peso e incrementando su costo.

“Nosotros nos enfocamos más que todo en que a las personas que van a iniciarse en esto les vaya bien, tomando los recaudos al pie de la letra sobre la producción. Lo que tenemos son juveniles de surubí que tiene un costo de alrededor de dos dólares y medio cada uno, es decir, no son baratos, por eso tenemos la responsabilidad de tomar las riendas hasta que nuestros clientes saquen en la producción, siempre y cuando dando las condiciones necesarias y teniendo un poco de paciencia a la hora de producir”, explica Vaca Díez.
8kilos es el peso que puede alcanzar un pez surubí. Tiene un promedio de ganancia de peso de 2 kilos por año.

Pero los aspectos positivos del surubí aún son más, ya que es un pez que pude aguantar perfectamente temperaturas de hasta 8 grados centígrados, situación que reduce al mínimo los riesgos de muerte durante la época de invierno. “No como en el caso del pacú que uno como productor está con miedo que muera, el surubí responde bien a las inclemencias del tiempo”, agrega Vaca Díez.
Por otro lado, considera que el consumo del surubí en el departamento de Santa Cruz ha tenido un crecimiento exponencial cada año, sobre todo porque la población ya supera los 2 millones de habitantes. “Se dice que la clase media-alta es la que consume el surubí en mayores proporciones debido a la facilidad en la que uno puede alimentarse porque no está escogiendo espinas y es cien por ciento carne. Entonces se puede comer un filete verdadero de pescado hablando de surubí”, añadió Vaca Díez.