Frente al desafío de generar alimento para el futuro, el agro trabaja en la incorporación de tecnología, herramientas y recursos que hacen más eficiente la producción. Uno de ellos son los drones o vehículos aéreos no tripulados, pequeñas máquinas que aportan información de utilidad para la toma de decisiones. La experiencia Argentina y de otros países se ha convertido en el referente para Bolivia en la apertura a esta nueva tecnología, pues los drones se han trasformado en los ojos del productor para controlar la marcha del cultivo, tomar imágenes para obtener planos de grandes extensiones y, con el uso de cámaras especiales, analizar las plantas, determinar el tipo de suelo, identificar plagas y observar el porcentaje de cultivos germinados. Sin duda, las principales fortalezas de estas herramientas son la cantidad y calidad de información que se puede generar en tiempo real, la posibilidad de supervisar grandes extensiones, identificar áreas con problemas hídricos, presencia de maleza, la elaboración de mapas y otros.

En ese entendido son varias las empresas que trabajan en la provisión de equipos y particularmente el procesamiento de los datos emergentes. La evaluación agronómica del material permitirá identificar falencias y necesidades del cultivo, el resultado, cual una prescripción médica será la guía para la toma de decisiones. A pesar de las múltiples opciones que existen en el mercado, el uso del sistema en Bolivia es todavía limitado. Sin embargo, la punta de lanza en la aplicación de esta tecnología son las empresas que apuestan a la agricultura y ganadería de precisión. Por ejemplo Reynaldo Díaz, presidente de Anapo con cinco años en el uso de estas máquinas, es un convencido de la funcionalidad del sistema. “Los drones nos dan una óptica distinta, un panorama más completo de lo que sucede en el cultivo. Es una herramienta que ayuda en la toma de decisiones”, afirma.

Costos y Equipamiento
Conforme pasó el tiempo, el factor costo dejó de ser óbice para acceder a ellos, pues la explosión comercial ha puesto a consideración del mercado una variedad de opciones importadas y desarrolladas también en el país. Es el caso Drone Action, que trae al país máquinas con sello norteamericano que se adaptan al requerimiento del cliente, además de prestar servicio a diferentes sectores. Los drones de Geosystems permiten el monitoreo para el control de malezas invasoras y la identificación de zonas con distinto grado de enfermedad e impacto de plagas en los cultivos. La diferencia de costos depende del equipamiento que se añade al dron: cámara con capacidad de tomar imágenes en alta resolución con banda infrarroja, GPS y otros. Esta variable determinará la calidad de información que puede aportar y también los costos.

Drones con sello boliviano
La construcción de drones es una actividad que también motiva a bolivianos, es el caso de Gonzalo Loredo, gerente general de Agrohegan, Construcción de drones para agricultura de precisión, que ha hecho especialidad en la construcción de drones de ala fija con buenos resultados en el control de malezas. Su experiencia viene de Europa, hoy está dedicado a la construcción de drones y se ha propuesto aportar con su conocimiento en el área académica, enseñando a los estudiantes de ingeniería agronómica a desarrollar un dron, además de formar pilotos de drones, especialistas en la manipulación de estas herramientas. Para especialistas y productores la tecnología de los drones aplicada al desarrollo del agro es una oportunidad que podría cambiar la forma de hacer negocios, pues la producción se torna más previsible y permitirá asegurar la calidad de producto.

Drones para el control de Malezas
¿Cómo ve el uso de drones en Bolivia?
Estamos un poco atrasados en relación a otros países. Los costos todavía son elevados y la gente es susceptible de hacer una inversión grande, pero una vez que cambien los costos y vean que es útil y les ahorra dinero, esteramos viendo que aumenta. Nosotros trabajamos con drones de ala fija.

¿Está restringido a determinados cultivos?
No, pero por los costos se aplica mejor en cultivos extensivos, vemos que en el área de soya el ítem de herbicida es el más costoso, para reducir esto deberíamos ser más precisos en las aplicaciones. La gente necesita fumigar su cultivo, pero no hay necesidad de hacerlo a todo, solo allá donde hay malezas. Entonces con un dron vemos dónde hay malezas, las ubicamos y combinado con pulverizadores y con piloto automático identificamos las áreas en que realmente se necesita.

¿Esto representa un ahorro?
Se dice que se ahorra un 60%. ¿Cuál es la característica de un dron de ala fija? Los drones de ala fija son aquellos que sirven para controlar grandes extensiones, los multicópteros no servirían mucho para abarcar grandes áreas, en cambio los de ala fija podemos volar y sacar una medición de unas 1.000 hectáreas en un solo día.

¿A qué altura vuela?
Acá la mayoría de los sembradíos que tenemos son terrenos llanos y podemos hacer vuelos rasantes, lo único que perjudicaría son las cortinas rompe vientos. Los drones vuelan a unos 60 a 70 metros de altura

Drones en el Control de bosques
El Programa de Producción de Alimentos y Restitución de Bosques (uCAB) también es partidario del uso de esta tecnología para agilizar el trabajo de campo en el monitoreo de los cultivos de productores que se comprometieron a sembrar luego de regularizar desmontes sin autorización. Los equipos fueron entregados en julio pasado.