Julio A. Roda Mata
¿Hablar de ganadería es hablar de una pasión?

En cierto modo. Estudié veterinaria en Brasil por la similitud de condiciones climáticas y de pasturas, ahí comencé a tener esa afinidad con el tema bovino y me apasionó. Primero trabajando en la PIL en el desarrollo genético y técnico haciendo las primeras adquisiciones desde Cochabamba, donde  existía una genética mejorada desde la época de Patiño y por las dificultades de esos momentos de importar semen desde el exterior.

¿La especialización en Europa cambió la perspectiva?
Pude hacer una especialidad en Italia, allí comencé haciendo transferencia de embrión y lavaje para extracción de embriones, esa fue mi primer experiencia en la genética bovina. Traspolé ese conocimiento a nuestra ganadería haciendo aspiración y transferencia de embriones de raza nelore, con el apoyo de otros técnicos comenzamos ese trabajo que hoy tiene sus frutos obteniendo uno de los hatos de mayor importancia en genética bovina nelore mocho del mundo. En razas lecheras seguimos el mismo camino.

¿La incorporación de genética fue un quiebre en la pecuaria tradicional?
Personalmente creo que acabó con el mito que Santa Cruz tenía problemas por el clima para prosperar en el tema genético porque en este momento se tienen grandes reproductores, animales que compiten a nivel mundial como es el caso del nelore, o el nelore mocho, eso nos permite ver que hemos progresado y ha sido de beneficio para la genética  boliviana.

Lo conocimos en muchas facetas ¿Qué significa la lechería para usted?
Primero es un medio de vida, ha sido pilar fundamental con el que formé mi familia y la dirigencia en el sector lechero me permitió llegar a presidir la Cámara Agropecuaria del Oriente y a su vez la Confederación Agropecuaria Nacional, el máximo cargo al que un dirigente agropecuario puede llegar. En lo particular la lechería tiene muchos desafíos que en la vida privada tengo que desarrollar como es el tema genético, nutricional y de manejo, desafíos que estoy afrontando día a día y me he planteado una meta alta como para quedarme a vivir en el campo y dedicarme por completo a este tema.

La apuesta a la lechería es ¿producir más y mejor?
Soy miembro activo de la Asociación de Criadores de Razas Lecheras, y me agrada mucho participar del desarrollo genético. En estos 30 años de veterinario he visto el crecimiento de la genética de la raza bovina en su totalidad, pero en el rubro lechero lo que más me motiva es el crecimiento de la productividad, en este momento estamos alcanzando los niveles de los países líderes en producción de leche. Santa cruz tiene lecherías con vacas que superan los 50 y 60 litros de leche por día, esto demuestra claramente que la inversión en genética y tecnología de punta está dando excelentes resultados. Esta es una de las cosas que muestro a mis hijos, motivándolos a que continúen el camino del manejo eficiente de la lechería para llegar a nuestro objetivo: producir más y ser el mejor.

En el ámbito productivo ¿Qué deja 2015?
Este año no ha sido muy bueno para el sector agropecuario, fue un año muy complicado por muchos aspectos, por el tema climático que no podemos controlar, las lluvias que afectaron severamente al sector  triguero, soyero, maicero, cañero y arrocero, por otro lado, la baja en los precios de los productos de los sectores mencionados principalmente de Argentina y Brasil afectaron al mercado boliviano, con el ingreso masivo de estos productos por vía contrabando e importación legal. Es preocupante porque el esfuerzo que se ha hecho en tecnología, maquinaria, semillas y drenaje le pone la mochila muy pesada al productor, esta es una situación muy difícil. Todos estos efectos adversos se van a ver en la producción disminuida de 2016.

¿La cumbre agropecuaria es el saldo positivo de la gestión?
Junto al presidente Evo hemos tratado de dar respuesta a muchos problemas, pero estamos atrasados. Hay avances en el tema de la FES, pero en otras normativas y los transgénicos estamos atrasados. El no uso de la biotecnología nos quita competitividad en relación a países vecinos, nos amarra y afecta en la posibilidad de tener otro mercado como el de la CAN o mercados asiáticos. Tenemos que verlo con el Gobierno.

¿Cuál es la pared con la que se está tropezando?
Lo vimos en la cumbre, hay versiones de ONGs que piensan en algo ideológico y no la realidad y eso imposibilita que podamos consensuar. No hay  ni una sola prueba de que los productos producidos con biotecnología afecten a la salud, es solo propaganda que no mira la realidad. La biotecnología es una opción para responder al crecimiento demográfico.

La meta 2025 es ambiciosa ¿Estamos en buen camino?
Estamos en ese rumbo, pero estamos también en un momento muy crítico para el sector agropecuario. El deseo de los agropecuarios es producir mayores cantidades y exportar; existen muchas hectáreas para sembrar sin pensar en la deforestación y destrucción de la fauna, creo que si se hace de forma racional cumpliendo todas las normas, se puede hacer a través de las inversiones para incrementar la eficiencia productiva. El hecho de haber mejorado la productividad en 96% en trigo demuestra el esfuerzo y sacrificio que permiten superar metas, estamos comprometidos con el país y la región.

2017 ¿se cierra el ciclo dirigencial para usted?
Así es, ahí se cierra porque considero que llegar a la dirigencia de la CAO es la cumbre del sector. Son 30 años de servicio que he trabajado con esmero, viendo con satisfacción los diferentes logros en pro de los productores agropecuarios a nivel nacional. La actividad dirigencial es algo que me apasiona, y lo he hecho con mucho placer pero es momento de pensar en la familia y la solidez económica, por eso creo firmemente y sé que puedo seguir aportando desde el emprendimiento privado al abasteciendo de alimentos a nivel nacional con perspectivas de excedentes exportables.
Julio