Opinión

La Colonia quiere proyectarse, no cambiar de rubro sino cambiar la profesionalidad, queremos mejorar nuestra calidad educativa, porque antes nuestros estudiantes eran muy demandados, luego la formación se tornó más teórica, luego más práctica, pero ahora queremos darle el peso de una formación con mucha investigación.

Por eso también nuestro reto es trasladar la colonia a otro lugar donde podamos criar animales y hacer granjas más modernas, implementar gallineros nuevos, modernos, automatizados; una chanchería con todas las áreas para que los estudiantes aprendan y sepan cómo va a manejar estas cosas, que aporten en sus comunidades, que puedan realizar cosas innovadoras, bien hechas, por eso los chicos no sólo aprenden a criar chanchos, sino soldadura, electricidad porque tienen que saber de todo. Se los prepara para que sean capaces de salir adelante en el campo, en circunstancias difíciles.

Mejorar la capacidad productiva de las comunidades, es el objetivo que impulsa la Fundación Colonia Piraí, a través del Instituto Tecnológico Agroecológico Colonia Piraí (ITA-CP), ubicada en el Kilómetro 12 en la Doble Vía La Guardia. Aquella institución que nació 43 años atrás como un albergue para niños sin familia, hoy es un centro de formación integral para jóvenes de las comunidades rurales como técnicos medios y superiores agropecuarios que luego retornan a sus regiones para aplicar sus conocimientos y experiencias en beneficio de sus comunidades.
En poco más de cuatro décadas cientos de jóvenes han pasado por esta institución y entre ellos 750 técnicos que hoy forman una gran familia con capacidades técnicas para desarrollar emprendimientos agropecuarios de beneficio para sus regiones.

Para el común de las personas Colonia Piraí es una marca de embutidos, pero es mucho más que eso, afirma Álvaro Puente, presidente del directorio y uno de los fundadores de la Fundación, “es una escuela de formación humana de hombres y mujeres que estudian y se preparan para ser actores productivos con visión, conciencia de la realidad y cultura solidaria”.

Bajo esa premisa, anualmente entrega al mercado laboral a decenas de jóvenes con una profesión que no sólo va a beneficiar a la familia de joven egresado, sino a sus familias y la comunidad entera porque se convierten en eje para replicar buenas prácticas en producción agrícola y pecuaria. Las experiencias de éxito son muchas y están diseminadas en todo el departamento, son hombres y mujeres activos en la actividad productiva que le están un empuje importante al departamento y el país.

140 alumnos se forman al momento en la Escuela Agropecuaria de Colonia Piraí. Aunque la formación del técnico superior son tres años, la incorporación de nuevos estudiantes se realiza cada inicio de gestión, por lo general son jóvenes estudiantes que apuestan a la actividad agropecuaria, todos provenientes de comunidades. La escuela funciona bajo la modalidad de internado, cubre el costo de la formación al 100% y apuesta al método de ‹aprender haciendo›. Los jóvenes se forman en las granjas porcina, avícola y bovina; aprenden a desarrollar cultivos extensivos, el trabajo en huertas, frutales y manejo de bosques. Además reciben formación humana y social que desarrolla sus capacidades de liderazgo.

Fundación autosostenible
A diferencia de otras organizaciones no gubernamentales la Fundación Colonia Piraí ha desarrollado un modelo de trabajo autosostenible que permite el desarrollo de actividades productivas en todos los rubros, lo que asegura alimento para los estudiantes y aprendizaje en el proceso, a ese círculo se suma la generación de valor agregado que representa ingreso para la institución. En esa línea se sitúa la fábrica de embutidos Colonia Piraí que aprovecha insumos de las granjas de cerdos, porcinos y bovinos para entregar al mercado una variedad de productos; la venta de lechones, huevos, hortalizas frescas, leche y derivados. Los ingresos resultantes se transforman en semillas, equipamiento, materiales y en general cubren los costos de funcionamiento de la Escuela Agropecuaria.

Nuevos Horizontes

El paso de los años y la expansión urbana dejó a las 104 hectáreas de la Fundación, situadas en el km 12 sobre la Doble Vía La Guardia, en medio de una zona totalmente urbanizada lo que le impide continuar con las actividades productivas con la paz y condiciones sanitarias que requiere el manejo de animales situación que los obliga a buscar un nuevo espacio. Están obligados a cambiarán de domicilio.

«El reto inmediato es trasladar la colonia a lugares donde no tengamos restricciones para la crianza animal. Allá estableceremos granjas modélicas para la producción y para el aprendizaje. Aumentaremos la capacidad productiva para mejorar la calidad de la educación que hoy ofrecemos», afirma Puente, director ejecutivo de la Fundación.