Es una enfermedad de gran mortandad para el hato ganadero, de la cual se han tenido reportes en países vecinos, pese a ello en Bolivia no se tiene conocimiento de esta enfermedad entre los productores ganaderos, sin embargo no deja de ser una enfermedad temida en el sector.

La producción ganadera es sin lugar a dudas una de las principales actividades en el territorio boliviano y por ende es una ardua tarea para los productores incrementar la producción ganadera año tras año. Pese al trabajo del sector, este se ha visto afectado debido al brote de una enfermedad que atenta a disminuir el hato. El departamento del Beni, es la zona ganadera por excelencia. Pese a ello el departamento de Santa Cruz es el mayor productor de ganado bovino, de exportación de carne. Beni y Santa Cruz son los departamentos con más corrientes fluviales, lo cual posibilita la ganadería en ambas zonas. En los últimos años los ganaderos se han visto obligados a enfrentar muchas enfermedades dentro de sus hatos.

El botulismo es una enfermedad de consideración para el sector, pero de acuerdo a informaciones otorgadas por el Lidivet y Fegasacruz, entes representativos del sector agropecuario en el territorio nacional, el botulismo no ha llegado a afectar al sector. Por su parte, el jefe del Departamento Técnico Veterinario del Fegasacruz, Guerin Sensano, informó que hasta el momento no Botulismo en bovinos ha llegado ningún reporte confirmado de esta enfermedad a la institución, que a pesar de haberse reportado un evento en el vecino país del Brasil, en Bolivia los ganaderos no están afectados.

El botulismo es una de las enfermedades consideradas dentro de las causas de muerte súbita de los bovinos, es decir, en las que de manera repentina el animal cae y muere con relativa rapidez. En la ganadería extensiva, muchas enfermedades son incluidas en este grupo, en razón a las dificultades para la observación frecuente del ganado. Un apoyo importante en la clarificación del diagnóstico lo constituyen pequeños detalles acerca del comportamiento de los bovinos o algunos signos clínicos previos a la muerte. La enfermedad ocurre normalmente en casos de pastos deficientes en fósforo o de suplementación inadecuada. Esta es una intoxicación ocasionada por la toxina del serotipo D de Clostridium botulinum, una toxina es muy común en la bosta del ganado acumulada en los potreros y en materiales vegetales en descomposición.

Es una parálisis causada por la ingestión de toxinas en los alimentos, es más frecuente en lugares donde no haya un adecuado manejo de excretas y en donde el manejo sanitario de los pastos es deficiente.

El germen se reproduce especialmente en sustancias proteicas en descomposición, como cadáveres de vacunos, ovinos, caprinos, cerdos, aves o animales silvestres, como así también en heno de leguminosas: alfalfa, tréboles, leucaena y otros. La bacteria produce sus potentes toxinas que son ingeridas por el animal y absorbidas por el tracto intestinal.  Más del 90% de los casos de botulismo se presenta en vacas pre- ñadas y/o en lactación.

Es la primera característica del mal. Esta situación es fácil de comprender. Las vacas en la condición mencionada tienen gran necesidad de minerales, tanto para desarrollar el feto como posteriormente para la producción de leche, motivo por el cual son las que con más avidez buscan suplir la deficiencia de fósforo ingiriendo toda osamenta a su alcance. No hay fiebre ni aborto. Una vez presentados los síntomas de incoordinación y caída del animal, ya no hay tratamiento que lo salve. Puede permanecer postrado hasta 15 días y luego morir.  Si el animal se recuperó tras la aplicación de medicamentos, no fue botulismo.  El diagnóstico certero y preciso se hace por aislamiento de las toxinas botulínicas tipos C y D del contenido intestinal, rumen, cuajo, músculo y materia fecal.

PREVENCIÓN
1.- Recolección de toda la osamenta dispersa por el campo, sean de animales domésticos o silvestres. Esto es muchas veces sumamente difícil especialmente en potreros muy extensos y con monte.
2.-Tener cuidado con la cobertura de galpones para evitarla incidencia de rayo solar que perjudica a los micro y macroelementos de la nutrición animal.
3.- Suplementar a la hacienda con una mezcla mineral que contenga por lo menos 6% de fósforo. La suplementación debe hacerse en bateas, en forma permanente, todo el año y a voluntad de los animales.
4.-Cuando se almacene bolsas de ración, lo ideal es nunca dejar los productos directamente en el suelo. Independientemente del tipo de piso, es mejor colocar las bolsas en un suelo de madera para evitar la humedad, que siempre altera la materia seca.
5.- Vacunar contra botulismo. Las terneras ya deben vacunarse al destete y luego un refuerzo anualmente.
6.- Combatir los roedores que son grandes villanos y pueden perjudicar la sal mineral y otros nutrientes ofrecidos a su ganado. Por eso, lo ideal es controlar a esos animales y evitar que ellos lleguen hasta los alimentos del rebaño.
7.- La mejor manera de prevenir la enfermedad es mantener el ambiente en condiciones sanitarias adecuadas. Además, hacer una suplementación alimentaria que corrija las deficiencias del pastoreo, verificación de las condiciones del agua y la vacunación de todo el rebaño.

SÍNTOMAS:
• Parálisis muscular.
• Parálisis motora.
• Trastornos de la visión.
• Dificultad para masticar y tragar.
• Babeo exagerado.
• Incapacidad para orinar.
• Debilidad general progresiva.
• Posición en decúbito esternal.
• Muerte por paro cardíaco o respiratorio.

DIAGNÓSTICO
• Se realiza con base en la presencia de la parálisis motriz y el descarte sistemático de las causas posibles.
• Se puede aislar el microorganismo de tejidos de animales infectados.

TRATAMIENTO
• Una vez diagnosticada la presencia del patógeno se debe adelantar el saneamiento de los potreros, eliminando la mayor cantidad posible de heces y de pasto en descomposición.
• Aplicar la antitoxina botulínica.
• El tratamiento con clorhidrato de guanidina ayuda a contrarrestar los efectos de la toxina.