En algunas comunidades de Nicaragua, los bancos comunitarios de forraje logran hacer frente a la necesidad de pasto que necesita el ganado en esta época seca.

La ganadería juega un rol importante en los medios de vida de las familias rurales de Nicaragua, sin embargo, durante los últimos años este sector se ha visto afectado por la variabilidad climática, ya que algunas fuentes de agua se han secado y eso limita la hidratación del ganado y la disponibilidad de bancos de alimento para los animales.

El problema se agudiza durante este periodo de verano y entre las zonas más afectadas están las comunidades que se ubican en el Corredor Seco del departamento de Estelí, donde el pasto natural es la principal fuente de alimento del ganado.

Ante esta situación muchos productores de las comunidades de San José de Pire y La Labranza en el municipio de Condega, así como del Soncuan en el municipio de Pueblo Nuevo, se han organizado para crear los bancos comunitarios de forraje.

Don Felipe Talavera, de la comunidad La Labranza No. 02 en Condega, manifestó a Noticias ABC que cuentan con 14 variedades de pasto y entre ellas se encuentran la caña japonesa, camerún y mombasa, las que contienen un alto porcentaje de proteínas en relación a los pastos tradicionales, además que se adaptan a la zona.

El comunitario agregó que la creación de estos bancos de pastos les permitirá aumentar la producción de leche y reducir la muerte de animales por la falta de alimentos.

En tanto, don Pedro Talavera, de la comunidad San José de Pire, expresó que hasta antes de tener estos bancos, resolvían con pacas de cascarilla de arroz, maní y algunos minerales, los que tiene un costo adicional, provocando un desequilibrio económico entre las familias campesinas.

Finalmente, el pequeño productor agregó que esta iniciativa es parte del proyecto de Ganadería Familiar que impulsa la UNAG Estelí, con el financiamiento de la Agencia de Cooperación Suiza (INTERTEAM).