La Frase

Es difícil decir por cuánto tiempo está garantizada el agua, pero el problema está latente, el hecho mismo de tener que perforar más profundo cada vez nos da un pantallazo para pensar qué está pasando, nos estamos terminando el agua que tenemos debajo. Se calcula que en toda la mancha urbana hay más de 1.500 pozos perforados entre industrias, lavaderos y muchas más, esas son las bombillas que estamos metiendo a la tierra para extraer, pero falta información especializada, que se invierta para hacer esa investigación.

 

Pérdidas por 206 millones dólares en seis cultivos de invierno es la factura que dejó la falta de agua y el ascenso de las temperaturas en Santa Cruz. La posibilidad de repetición del fenómeno es innegable, a decir de especialistas, esta situación impone un cambio de visión, ya no es posible dejar la responsabilidad de la provisión de agua en manos de la naturaleza.

De hecho sólo el 4% de las 60.000 hectáreas cultivas en Santa Cruz cuentan con sistemas de riego, es nada, afirma José Luis Llanos, presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Cruz (Cinacruz) y estudioso del desarrollo agropecuario de Santa Cruz, al observar que esto representa un peligro muy fuerte para la agricultura, toda vez que en algún momento puede amenazar al cultivo estratégico para la seguridad alimentaria, tal como sucedió con el maíz o como puede suceder con el arroz, si no se dan las condiciones adecuadas.

El cuadro es de total desventaja comparado con Uruguay apunta, toda vez que este país sólo en arroz tiene el 95% de sus cultivos bajo riego y el restante a secano, sin duda, un sistema bajo control que permite asegurar los resultados.
“Hoy en día el agua se ha convertido en un insumo mucho más importante de lo que era hace 10 o cinco años y será un insumo mucho más importante en la próxima década precisamente por los temas que estamos viviendo con el cambio climático. Nosotros tenemos la percepción de la campaña de invierno, pero si esto se agudiza puede desaparecer y terminar teniendo sólo una campaña al año y ahí el que no tenga agua, el que no tenga riego sencillamente no podrá, y no debería sembrar porque va a correr un altísimo riesgo».

Riego y acceso

Aunque la selección de la semilla sigue siendo uno de los factores determinantes para la productividad, los resultados la última cosecha, el especialista consideran que es necesario dedicarle mayor importancia a la provisión de agua a través de sistemas de riego y asumirla como una necesidad.
Sin embargo, el costo, en promedio 2.500 dólares por hectárea, sigue siendo una limitante para el acceso. En el caso de cultivos extensivos el riego es accesible únicamente para los grandes productores, eso hay que dejarlo claro, afirma. Un factor que deja al margen a los pequeños productores que representa el 90% del sector.
Aunque se reconoce que hay iniciativas estatales como el programa Mi Agua para beneficiar a pequeños productores, desde el Colegio de Agrónomos observan que el beneficio tiene que ampliarse para todo tipo de productores. De igual manera en el ámbito financiero contar con líneas de crédito para implementar sistemas de riego con tasas especiales, flexibilidad y periodos de gracia que al momento no existen.

«Para que el tema de riego tenga éxito como se ha establecido en la ley tiene que haber un fuerte apoyo gubernamental pero también del sector privado, de lo contrario va a ser muy difícil. Es un costo alto para el productor».

Un factor aparejado al uso de sistemas de riego controlado es el uso de fertilizantes que apuntalan la conquista de mejores rendimientos. En el caso de la producción de arroz, explica Llanos, el promedio en Bolivia alcanza a 2,5 toneladas por hectárea, mientras que Brasil, Argentina y Uruguay promedian las 6 toneladas por hectárea. ¿Cuál es la diferencia? «El riego más fertilización, porque el fertilizante funciona cuando hay agua, pues si no estás seguro que tendrás agua no se puede aplicar porque terminas botando plata», enfatiza.
A pesar de las limitaciones, los productores están tomando más conciencia del uso del riego, ya no solo en arroz, sino también otros cultivos. Pero se perfila como una herramienta para el que quiera cultivar en invierno porque es altamente probable que este fenómeno se repita, no sabemos si con la misma intensidad, en los próximos cinco o 10 años, pronostica.
Las justificaciones están en los resultados que muestran las últimas campañas, pues los límites entre verano e invierno están desapareciendo. «Ahora el productor siembra cuando puede, esto plantea también desafíos para la investigación porque ya no se trata de pensar sólo en variedades de ciclo corto, sino variedades para todos los ciclos; hay que darle al productor todas las opciones».
Con serios problemas de productividad y rendimientos, el desafío planteado a los productores agropecuarios en la Cumbre Agropecuaria de llegar a 2020 con 7,4 millones de hectáreas en producción se torna muy difícil.

Instituciones trabajan en el agua del mañana

Un estudio técnico busca develar volúmenes de reserva de agua para el consumo humano. Fedecaas observa la ausencia de control en pozos. La falta de agua tanto en las ciudades como en las zonas urbanas es un tema de preocupación para especialistas.

Un comité interinstitucional metropolitano de aguas subterráneas integrado por la Gobernación, Federación de Cooperativas de Agua y Alcantarillado Sanitario de Santa Cruz (Fedecaas), municipio, universidades y especialistas apuesta a generar una serie de acciones para cuidar el recurso en el largo plazo. Las tareas pasan por la canalización de recursos para la investigación, la generación de políticas municipales para fomentar las áreas de recarga de agua y motivar la toma de acciones con participación de los usuarios, empresas e industrias. Como parte de esa iniciativa los primeros meses de 2017 la cooperación alemana financiara una gestión de monitoreo de aguas subterráneas y este comité liderado por la gobernación hará la investigación.

Hasta agosto se tendrá los primeros datos técnicos. «Necesitamos saber qué tanto de agua tenemos abajo, hoy no nos falta pero tenemos que tener conciencia de lo que estamos haciendo con el agua que tenemos o hasta dónde mas tendremos que perforar para tener agua en el futuro», afirma Grover Cossío, gerente general de Fedecaas. Se estima que la extracción de agua alcanza a 3.800 litros por segundo, mientras que el almacenamiento está alrededor de 9.000 a 10.000 litros considerando las precipitaciones, el aporte de ríos, quebradas». Sin embargo, son sólo aproximaciones, las certezas vendrán de la mano de estudios especializados.